Dólar a $1800 e inflación a la baja: El vocero presidencial y su mirada económica
Con el fin del Mundial de fútbol, la situación económica y financiera vuelve de inmediato al centro de la escena. En este contexto, el vocero presidencial salió a los medios a defender el programa económico del oficialismo: dólar, deuda y estabilidad, los ejes de su postura.
| El vocero presidencial Adrián Ravier intenta llevar tranquilidad al mercado. |
Terminó el Mundial y la gran mayoría de los argentinos, obviamente me incluyo, nos estamos recuperando de tantos momentos de adrenalina y pasión. Nos sentimos orgullosos de cómo esta Selección nos ha representado. Lamentablemente, en el plano económico no tengo el mismo sentimiento.
En el fútbol estamos en el podio mundial, pero haciendo una analogía con la economía, todavía ni clasificamos a las eliminatorias mundialistas. Dicho esto, y yendo exclusivamente al plano terrenal, la situación económica en Argentina, si bien goza de una pseudo estabilidad macro, todavía está lejos de solucionar los problemas de la vida cotidiana de su población.
En ese sentido, el vocero presidencial, Adrián Ravier —reemplazante de Manuel Adorni—, salió a la cancha en un medio periodístico afín al oficialismo (Carajo). El objetivo, obviamente, es llevar tranquilidad al mercado a un año de las elecciones presidenciales.
El portavoz hizo hincapié en que el escenario macroeconómico actual está centrado en tres pilares: estabilidad del mercado cambiario, acumulación de reservas internacionales y solvencia financiera del Estado.
Proyección del tipo de cambio y el debate sobre el atraso cambiario
En primer lugar, Ravier descartó un salto brusco del tipo de cambio; en sus palabras, sostiene que no habrá una devaluación abrupta como las ocurridas en otras crisis de la historia argentina. En su lugar, planteó como un escenario factible que la cotización del dólar oscile entre los $1.700 y $1.800 en los próximos meses, enmarcándolo dentro de una dinámica de volatilidad normal y estabilidad cambiaria.
Ahora bien, hay que tener mucho cuidado con esta afirmación. Si bien coincido en que, dado el escenario actual, el equipo económico tiene margen de maniobra para llevar el dólar a $1.800 en el corto plazo, los grados de libertad se van a ir agotando. Es altamente probable que, si no se toman acciones orientadas a mejorar el ingreso disponible de la población, el mercado no te perdone y termine presionando sobre el valor nominal del tipo de cambio.
La realidad marca que la apreciación cambiaria es significativa. Dada la acumulación de la inflación medida en dólares en lo que va del 2026 —en un contexto donde la inflación en pesos desacelera pero es acompañada por un deslizamiento alcista del dólar—, el resultado es una inflación en dólares persistente que aumenta la presión devaluatoria para el año que viene.
No obstante, sobre el atraso cambiario, el vocero sostuvo que, si se mide frente al promedio histórico de los últimos años, el tipo de cambio se encuentra apenas por debajo de esa referencia. Señaló que cualquier ajuste sería mínimo y sin impacto en el bolsillo, argumentando que la compra continua de divisas por parte del BCRA y el superávit en la cuenta corriente son inconsistentes con una hipótesis de atraso cambiario estructural.
Este argumento es de manual de macroeconomía. Sin embargo, la economía real incluye a personas y PyMEs, que son quienes habitan y producen en el territorio argentino.
"La acumulación de dólares por parte del Banco Central es una condición necesaria para la estabilidad macro, pero no es una condición suficiente para que mejore la situación concreta de las familias y las empresas."
Dinámica de la deuda soberana, riesgo país y la comparación con 2019
En el plano financiero, el vocero proyectó una tendencia decreciente para el riesgo país, lo que facilitaría el regreso del Gobierno a los mercados internacionales de capitales. Sin embargo, enfatizó que la eventual emisión de deuda no responderá a la necesidad de financiar déficit primario o gasto corriente, sino que se limitará strictly al refinanciamiento (rollover) de vencimientos heredados.
Aquí está el punto fuerte. A principios de julio analicé la tendencia a la baja del riesgo país, la cual se mantiene firme y con alta probabilidad de ingresar a la zona de los 300 puntos básicos. En ese sentido, la acumulación de divisas por parte del BCRA juega a favor, sumada a otra variable clave que permanece en terreno positivo: la persistencia del superávit en la balanza comercial.
A su vez, Ravier buscó llevar más tranquilidad al mercado marcando una clara diferencia respecto a la crisis cambiaria de 2019 durante la gestión de Mauricio Macri. Argumentó que el escenario actual carece de la vulnerabilidad que representaban los pasivos remunerados del BCRA y afirmó que el saneamiento de su balance otorga una solidez inédita para contener posibles turbulencias.
Perspectivas de crecimiento del PBI, inversiones RIGI y la inflación en Argentina
Finalmente, el funcionario proyectó un ciclo de tres años consecutivos de crecimiento del PBI, rompiendo con el estancamiento de la última década. Atribuyó parte de este dinamismo a la puesta en marcha de los primeros proyectos bajo el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), los cuales anticipa que generarán un flujo relevante de divisas e inversión extranjera directa.
En materia de precios, el vocero fue mucho más audaz —y quizás demagógico pensando en el año electoral—. Su expectativa es que continúen bajando los niveles de inflación, pobreza e indigencia, sosteniendo que el ancla fiscal es el pilar central de dicho proceso.
Pero aquí es donde la espada de Damocles puede jugar en contra. ¿Por qué? Si la inflación anual viaja por encima del 30%, significa que si el tipo de cambio avanza por debajo de esa cifra (un dólar a $1.800 como plantea el vocero), la apreciación cambiaria será fenomenal. En un contexto de apretón monetario que asfixia a las familias y pymes, donde los grandes jugadores buscarán refugiarse en el dólar, la inestabilidad y la volatilidad pueden recrear las condiciones necesarias para volver a cometer los mismos errores del pasado al cierre de un ciclo de gestión.
Ordenar la macroeconomía sin descuidar la micro
La estabilidad financiera y el saneamiento del Banco Central es importante y técnicamente va en la dirección correcta.
Sin embargo, ningún país es sostenible en el tiempo si no logra traducir esa estabilidad macroeconómica en una mejora sobre el ingreso disponible de las personas, la viabilidad económica y financiera de las PyMEs y, por ende, un crecimiento de la actividad económica en la mayoría de los sectores.