El EMAE de julio cayó 2,9%: ¿Por qué el agro y la minería no salvan a la economía?

El agro, la minería y la pesca crecieron, pero la caída de la actividad económica en un 2,9% mensual enciende las alertas del actual plan económico.


En julio de 2026, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) elaborado por el INDEC registró un descenso del 1,4% respecto al mismo mes del año anterior.

Sin embargo, la medición desestacionalizada (s.e.), reflejó una disminución del 2,9% respecto a junio, quebrando totalmente el sendero de recuperación mensual que se venía observando a comienzos de año.

Al analizar el desagregado por sectores, la disparidad en el entramado productivo vuelve a quedar en evidencia. Solo seis de los quince rubros que componen el indicador presentaron variaciones positivas respecto al mismo mes de 2025. 

El crecimiento estuvo fuertemente impulsado por el sector primario extractivo y exportador, destacándose la Pesca con un alza interanual (i.a.) del 424,4%, seguida de la Explotación de minas y canteras con un crecimiento del 8,4%, empujada la Agricultura, ganadería, caza y silvicultura con un leve alza del 0,7%.

La actividad de la Pesca fue, a su vez, la de mayor incidencia positiva en la variación general del índice. 

No obstante, el impacto más preocupante para la economía se concentró en las fuertes caídas que tuvieron los siguientes sectores:

Industria manufacturera: -4,6% i.a.

Comercio mayorista, minorista y reparaciones: -5,1 % i.a.

Construcción: -3,3% i.a.


La profundización de la brecha sectorial

Los datos de julio consolidan el diagnóstico realizado desde este espacio, en donde, se había puesto el énfasis de que la Argentina es una economía que está compuesta por dos grupos de sectores que viajan a dos velocidades. 

Es evidente que las actividades económicas con ventajas comparativas traccionan al alza en el índice general, pero se contrastan con aquellas en donde conviven con una demanda menor dado el bajo ingreso disponible de los hogares. Y, obviamente, esto se traduce en una menor actividad económica en aquellos sectores que no tienen la ventaja comparativa para exportar sus bienes y servicios.

Esta dinámica heterogénea expone una transformación estructural del tejido productivo. Aquellos sectores dependientes de los ingresos de la población en pesos siguen sintiendo los efectos de un mercado laboral que muestra debilidades.

El preocupante dato de desempleo del segundo trimestre de 2026 con un 7,9%, ha puesto en evidencia la problemática que se explica con un aumento de la tasa de desempleo respecto al cuarto trimestre de 2025 que había dado 7,5%.

Al análisis hay que sumar la disminución de la capacidad de compra del salario, que enfrenta serias dificultades frente a la persistencia de los costos fijos indexados. Hay que recordar que las tarifas aumentan todos los meses, y en gran parte superan la suba del nivel general de precios, así como también del promedio del salario de los trabajadores formales.

El semáforo rojo: la caída intermensual de EMAE de julio desestacionalizado

Si bien el programa oficial, enfocado en sostener el superávit y la sintonía fina fiscal, en los primeros meses del año gozó de una mejor salud económica dada las variaciones positivas interanuales, la caída mensual del 2,9% s.e. obliga a recalibrar las proyecciones para el último trimestre del año.

Esta contracción en la medición desestacionalizada borra parte de los avances de los meses previos y sugiere que la actividad económica en los conglomerados urbanos es muy frágil. 

El modelo de especialización económica que fomenta el equipo económico incentiva la competencia de precios por la vía de importaciones y la estabilidad macroeconómica.

Sin embargo, la aceleración de la inflación medida en dólares eleva considerablemente los costos operativos de la industria manufacturera local frente a los bienes importados, asfixiando los márgenes de rentabilidad del sector.

En conclusión, los datos oficiales de julio demuestran que las ganancias estadísticas de los sectores ganadores (agro, pesca y minería), no alcanzaron para compensar las caídas del resto de la economía en el cálculo agregado.

No obstante, para el comercio de cercanía y las PyME industriales de los conurbanos de la Argentina, la reactivación económica sigue siendo una realidad lejana, en un escenario donde el dato de julio del EMAE desestacionalizado enciende luz roja sobre la velocidad de la esperada recuperación económica para la mayoría de los argentinos.

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