EMAE de abril 2026: por qué la economía viaja a dos velocidades según el INDEC

El agro, la minería y la presión impositiva sostienen el número interanual, pero la caída del 1,5% mensual desestacionalizado expone el agotamiento del consumo interno y la industria.

La producción de Soja es uno de los motores que impulsan la actividad económica.

En abril de 2026, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) elaborado por el INDEC registró un incremento del 1,6% en la comparación interanual (i.a.). 

Sin embargo, la nota de alerta la dio la medición desestacionalizada (s.e.), que reflejó una disminución del 1,5% respecto a marzo, quebrando el sendero de recuperación mensual que se venía observando a comienzos de año.

Al analizar el desagregado por sectores, la disparidad en el entramado productivo vuelve a quedar en evidencia. Hay siete de quince rubros que componen el indicador que presentaron variaciones positivas respecto al mismo mes de 2025. 

El crecimiento estuvo fuertemente impulsado por el sector primario extractivo y exportador, destacándose la Explotación de minas y canteras (+17,1% i.a.), empujada por el sector energético y la Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+10,9% i.a.).

La actividad del agro fue, a su vez, la de mayor incidencia positiva en la variación general del índice. En conjunto, la suma de la minería y el campo aportó 1,8 puntos porcentuales (p.p.) al crecimiento interanual del EMAE.

Esto significa que sin el aporte de estos dos sectores clave, la actividad agregada del país habría cerrado en terreno negativo. Al bloque que sumó en positivo se acoplaron los impuestos netos de subsidios, que registraron una variación interanual del 2,1% y aportaron una incidencia de 0,36 p.p. al nivel general, reflejo del impacto directo de la política oficial de indexación impositiva y la quita de subsidios.

En contrapartida, de los ocho sectores de actividad que registraron caídas en la comparación interanual, el desplome más pronunciado lo sufrió la Pesca con un retroceso del -28,4% i.a. 

No obstante, el impacto más preocupante para la economía urbana se concentró en la Industria manufacturera (-2,9% i.a.) y el Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-3,2% i.a.). 

En total, este bloque contractivo le restó 0,9 p.p. a la variación interanual general del indicador.

La profundización de la brecha sectorial

Los datos de abril consolidan el diagnóstico realizado desde este espacio, en donde, se ha puesto el énfasis de que la Argentina es una economía que está compuesta por dos grupos de sectores que viajan a dos velocidades. 

Es evidente que las actividades vinculadas a los sectores transables traccionan al alza en el índice general, pero conviven en un contexto económico y social deprimido producto de un consumo interno y de producción fabril que continúan sumergidos bajo el peso de una demanda interna deprimida.

Esta dinámica heterogénea expone una transformación estructural del tejido productivo. Aquellos sectores dependientes de los ingresos de la población en pesos siguen sintiendo los efectos de un mercado laboral que muestra debilidades.

El preocupante dato de desempleo del primer trimestre de 2026 con un 7,8%, ha puesto en evidencia la problemática que se explica con un aumento de la tasa de desempleo respecto al cuarto trimestre de 2025 que había dado 7,5%.

Al análisis hay que sumar la disminución de la capacidad de compra del salario, que enfrenta serias dificultades frente a la persistencia de los costos fijos indexados. Hay que recordar que las tarifas aumentan todos los meses, y en gran parte superan la suba del nivel general de precios, así como también del promedio del salario de los trabajadores formales.

El semáforo amarillo: dato del EMAE de Abril desestacionalizado

Si bien el programa oficial, enfocado en sostener el superávit y la sintonía fina fiscal, suele destacar las variaciones positivas interanuales como muestras de una salida definitiva de la recesión, la caída mensual del -1,5% s.e. obliga a recalibrar las proyecciones para el segundo trimestre del año.

Esta contracción en la medición desestacionalizada borra parte de los avances de los meses previos y sugiere que el piso de la actividad económica urbana todavía es inestable. 

El modelo de especialización económica que fomenta el Ejecutivo incentiva la competencia de precios por la vía de importaciones y la estabilidad macroeconómica.

Sin embargo, la aceleración de la inflación en términos de dólares eleva considerablemente los costos operativos de la industria manufacturera local frente a los bienes importados, asfixiando los márgenes de rentabilidad del sector privado no concentrado.

En conclusión, los datos oficiales de abril demuestran que las ganancias estadísticas de los sectores ganadores (agro y minería), sumadas al peso de la recaudación fiscal neta, alcanzan justo para compensar las caídas del resto de la economía en el cálculo agregado.

No obstante, para el comercio de cercanía y las PyME industriales de los conurbanos de la Argentina, la reactivación económica sigue siendo una realidad lejana, en un escenario donde el dato desestacionalizado enciende luces amarillas sobre la velocidad de la esperada recuperación.

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