No hay plata en la calle: la trastienda de una economía atrapada entre la desinflación y la amenaza de la recesión

La suba del desempleo y la caída del EMAE tomaron por sorpresa al Gobierno. Mientras el BCRA retiró 8 de cada 10 pesos emitidos, el frente externo aporta el único oxígeno. ¿Alcanzará?

El ministro de Economía Luis Caputo y su equipo económico.

Los últimos indicadores económicos encendieron las alarmas en el equipo económico y, como si esto hubiera sido poco, en la última reunión de gabinete, el ministro de Economía Luis Caputo no participó y su lugar estuvo ocupado por Alberto Ades, un economista ajeno al ministerio pero del gusto de Milei. 

En este contexto, las subas en el desempleo y la pobreza, sumadas al desplome del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) por las caídas de la industria, el comercio y la construcción, confirmaron el costo del enfriamiento de la economía.

Ahora bien, una gran parte del programa económico y financiero del Gobierno se concentra en el orden macroeconómico. En ese sentido, el Banco Central debe acumular reservas para mejorar la capacidad de pago de la deuda en dólares. En lo que va del año ya compró más de USD 14.000 millones.

Sin embargo, cada vez que compra dólares, el BCRA emite pesos. Esa emisión monetaria, si no aumenta la demanda de pesos, es inflacionario. De hecho, a pesar de haber superávit fiscal, la inflación, si bien se ha desacelerado, se mantiene persistente y no ha desaparecido de cuajo.

Evolución de la inflación minorista mensual en Argentina.

Para sostener la desaceleración de la inflación y evitar crear un exceso de pesos que presione sobre el tipo de cambio, la política monetaria es restrictiva. Para ponerlo en números de forma clara, un informe del IERAL lo sintetizó en estos términos: 

Por cada 100 pesos que el Banco Central emitió para comprar divisas en el Mercado Libre de Cambios, la entidad absorbió 81.

Además, a través de las licitaciones de deuda en pesos, el Tesoro sigue absorbiendo pesos de la economía que se suman a las frecuentes operaciones de mercado abierto y contratos de recompra (repos) del BCRA. 

La absorción de pesos logró estabilizar a la masa monetaria con la consecuencia negativa de no estimular el crédito y quitando, a su vez, la liquidez necesaria para reactivar el consumo.

Cautela en la deuda en dólares y el favorable contexto externo

En este escenario financiero, la Secretaría de Finanzas adoptó una postura ultra defensiva. El objetivo central pasó por no inyectar pesos a la economía y extender los vencimientos de la deuda en moneda local hacia el próximo año. 

A esto se sumó la decisión de descartar la emisión de bonos hard dollar en las últimas licitaciones para evitar convalidar tasas elevadas ante la reciente suba del riesgo país. 

Sin embargo, la llave para sostener la estabilidad cambiaria no provino del crédito ni del mercado local, sino de un contexto internacional favorable.

A pesar de la apreciación del peso —donde el Tipo de Cambio Real Multilateral pasó de un promedio de 95 a 85 entre agosto de 2025 y el mismo mes de este año—, los conflictos bélicos internacionales impulsaron los precios de los productos de exportación.

Entre enero y agosto, las ventas al exterior crecieron a un ritmo anual del 10,4%, superando el 7,3% del aumento en las importaciones. 

Esta dinámica disparó los términos de intercambio a un nivel histórico de 145,4, generando para el país una ganancia neta de USD 1.773 millones y permitiendo acumular un superávit comercial de USD 15.242 millones sin necesidad de convalidar una devaluación.

Por otro lado, una eventual presidencia de Flávio Bolsonaro en Brasil, apreciaría el real brasileño. Esa apreciación del principal socio comercial de la Argentina, le daría un poco de oxígeno al programa económico y financiero del país.

En este contexto, la apreciación del real es fundamental para la ecuación económica y financiera de la Argentina debido a que el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) de Argentina está compuesto, principalmente, por la evolución del real brasileño, con una ponderación del 20%.

Entonces, si se aprecia el real, la Argentina gana competitividad dado que Brasil es el principal socio comercial, por ende, mejoraría aún más el saldo comercial del próximo año.

La desaceleración de la inflación con caída de la actividad económica: el dilema del modelo económico

Esta paradoja define el momento actual de la economía argentina: el contexto internacional le otorgó al equipo económico la suerte y el oxígeno necesarios para sostener el superávit externo y evitar sobresaltos cambiarios, pero el equilibrio doméstico se logró a costa de una menor actividad económica en los conurbanos.

La encrucijada de bajar la inflación y acumular reservas terminó castigando a la actividad económica, afectando, principalmente, al empleo de los sectores de la industria manufacturera, el comercio y la construcción, lo que estaría llevando a la economía real, de seguir así, a una recesión. 

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