El péndulo argentino: La inflación sube mientras el dólar baja
Entre la acumulación de reservas y la renuncia de Lavagna en el INDEC, la macroeconomía argentina enfrenta una nueva fase de resistencia. El análisis de una tendencia que amenaza el superávit financiero.
Como les he comentado en varias oportunidades, la Argentina es el laboratorio macroeconómico más importante del mundo. A lo largo de la historia, el péndulo de las decisiones económicas y financieras ha oscilado de manera permanente e incesante. El resultado está a la vista: el dólar baja y el Banco Central acumula reservas, pero la inflación se mantiene alta y en proceso de aceleración.
Hace tan solo tres meses comencé a advertir que el proceso de desinflación había chocado contra una pared, y que surgían indicios de que los precios estaban entrando en una nueva fase. La realidad económica confirmó la advertencia que había lanzado meses atrás y que también había señalado el FMI.
En ese sentido, el INDEC reportó que la inflación fue del 2,9% en enero, reflejando un incremento de 0,1 puntos porcentuales respecto al 2,8% de diciembre. El rubro de Alimentos y bebidas no alcohólicas, por su parte, tuvo una suba del 4,7%, traccionando al alza el nivel general. La inflación en la Argentina, lejos de ceder, se mantiene al alza.
Este dato confirma la ruptura de la tendencia bajista que predominó hasta octubre de 2025, mes en el que la inflación acumulada interanual tocó un mínimo del 31,3%. Con el último dato de enero, la misma aceleró hasta alcanzar una variación interanual del 32,4%.
| La inflación en la Argentina se mantiene al alza. |
Por otro lado, el foco de los últimos días estuvo puesto en la renuncia de Marcos Lavagna al INDEC. La decisión del equipo económico de no implementar la nueva metodología de medición a partir de enero demuestra que la aceleración inflacionaria real podría ser incluso mayor.
Una inflación más alta se traduce en un mayor nivel de gasto público, lo que amenaza el superávit fiscal y, simultáneamente, afecta el superávit financiero debido al incremento en el pago de intereses de la deuda indexada por CER (es decir, por inflación).
Incluso manteniendo el actual sistema de medición, la tendencia es irrefutable debido a que la inflación persiste en niveles altos y amenazantes. El experimento de intentar bajar los precios abriendo las importaciones se da en un contexto donde el dólar cae producto de las altas tasas de interés. Esta baja de la divisa alienta la desdolarización de los ahorros para posicionarse en pesos (carry trade), permitiéndole al BCRA acumular reservas emitiendo menos moneda. Sin embargo, queda planteada la pregunta del millón: ¿Si baja el dólar, por qué sube la inflación?