Argentina dio un paso adelante: Colocó un bono en dólares al 9,26%

El equipo económico emitió un bono por USD 1000 millones y terminará pagando una tasa del 9,26% anual en dólares. La vuelta al mercado es un punto de inflexión.

Luego de más de siete años, la Argentina ha vuelto a conseguir financiamiento en dólares de manera voluntaria a través de la reciente colocación del nuevo bono en dólares (BONAR 29N) con legislación local por parte del Gobierno argentino.

Ahora bien, si hace tan solo unos meses me hubieran preguntado si consideraba conveniente que el país conseguiría capital a una tasa menor al 10% anual, la respuesta habría sido un rotundo sí. ¿Por qué?

Venimos de un período muy largo con un Riesgo País superior a los 1.000 puntos básicos. En términos prácticos, esto significaba que para emitir un bono, el país debía pagar la tasa de interés de la Reserva Federal de EE. UU. más una diferencia adicional del 10%. En ese escenario, el costo de financiamiento como mínimo rondaba al 15% anual. Por tal motivo, conseguir una tasa del 9,26% es un verdadero éxito y un punto de inflexión.

El nuevo bono fue diseñado estratégicamente para ser atractivo, ofreciendo un cupón de intereses alto del 6,5% anual. La colocación de USD 1.000 millones, con una paridad del 91%, resultó en una tasa de interés final del 9,26% anual. Por ende, la cantidad de dólares que pudo recaudar el Tesoro asciende a USD 910 millones netos, que se utilizarán para afrontar los pagos de amortizaciones de deuda del próximo 9 de enero. El importe total a cancelar en esa fecha, si sumamos los intereses a la amortización de capital de la deuda, asciende a USD 4.200 millones.

En la licitación del Bonar 29 N, el equipo económico recibió ofertas por más de USD 1.400 millones. Sin embargo, optó por no aceptar USD 400 millones para no convalidar un rendimiento superior. Esto se debe a que la colocación de la deuda tenía dos tramos: uno competitivo, donde el inversor podía colocar el interés que deseaba percibir, y el no competitivo, donde el inversor no fijaba la tasa. Por lo tanto, el equipo económico decidió poner el corte (la tasa máxima aceptada) con una paridad del 91% para pagar una tasa total del 9,26%.

La colocación es "táctica", ya que el rendimiento del 9,26% implica un Riesgo País de aproximadamente 550 puntos básicos, un objetivo que el Gobierno se había marcado para empezar a retornar a los mercados. La tasa se asimiló a los rendimientos de los bonos argentinos con ley de Nueva York y fue competitiva respecto a otros bonos de ley local, siendo menor que la del AL30 que venía dando una TIR superior al 11%

La operación, dado el contexto y el recorrido de los últimos años, a mi criterio, es un éxito que supera las expectativas iniciales.

Este resultado marca una señal de recomposición de confianza tras casi ocho años sin acceso a financiamiento voluntario en dólares. Se dio en el marco de un contexto internacional que favoreció la colocación, ya que la Reserva Federal de EE. UU. bajó su tasa de interés y anunció una inyección de liquidez. Este factor alentó a los inversores globales a buscar oportunidades en mercados emergentes como Argentina. A su vez, en el mercado local, el dólar mayorista bajó, mientras que los dólares financieros (MEP y CCL) se mantuvieron estables.


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