JUSTICIA POR CAMILA: “LA DESAPRENSIÓN QUE DESTRUYE VIDAS Y LA IMPUNIDAD QUE DUELE”
Hoy, su ausencia deja un vacío imposible de llenar, pero la tragedia es aún más profunda: una pequeña niña de 8 años se ha quedado sin su madre para toda la vida, privada para siempre de su amor, su guía y su abrazo.
EL HECHO: VIOLENCIA AL VOLANTE Y DESPRECIO ABSOLUTO
Camila esperaba correctamente el corte del semáforo en rojo en la Colectora Oeste de la Autopista Panamericana. Estaba junto a su pareja a bordo de su moto, confiada en que las normas de tránsito la protegían.
En ese instante, la muerte la alcanzó por la espalda en forma de una camioneta Amarok V6 de alta potencia. Al volante iba JONATHAN GASTÓN YURGEL, un corredor de karting de 32 años que, acostumbrado a la velocidad, condujo con una temeridad criminal. Con un desprecio absoluto por las normas y por la vida ajena, los embistió brutalmente.
El impacto fue devastador: Camila quedó atrapada y fue arrastrada 40 metros. Murió en el acto. La desaprensión y la impunidad del conductor no comenzaron ni terminaron con el impacto. Las pericias policiales posteriores desnudaron la radiografía de un infractor consciente y peligroso, confirmando que circulaba de forma completamente ilegal:
• Sin patentes colocadas, ocultando la identidad del vehículo de manera deliberada.
• Con documentación falsa (Licencia de Conducir Falsa), burlando activamente los controles y la ley.
UNA JUSTICIA QUE PREMIA AL CULPABLE Y DESAMPARA A LAS VÍCTIMAS
A pesar de la extrema gravedad del homicidio y de su alarmante perfil criminal -quien no conforme con el hecho, sumó causas por estafas y violó la prisión domiciliaria en reiteradas oportunidades- el Poder Judicial decidió otorgarle un trato preferencial. Lejos del rigor de una celda común, Jonathan Gastón Yurgel fue "premiado" con el privilegio de la prisión domiciliaria, la cual cumple en la comodidad de un exclusivo barrio privado en Escobar, sin cumplir siquiera con los requisitos mínimos que la ley exige para este beneficio.
La revictimización de la familia se consolidó en los Tribunales. Mediante un juicio abreviado realizado a espaldas de su inmenso dolor y rechazando sistemáticamente sus desesperados pedidos de un juicio oral y público, la justicia dictó una condena de apenas 3 años y 4 meses de prisión efectiva.
Una pena irrisoria; un frío trámite de oficina donde la vida de una joven madre se redujo a una cifra insignificante para las instituciones. Lo más doloroso e indignante es que, aun contando con una sentencia de prisión efectiva, el condenado sigue gozando del confort de su hogar, burlándose del sufrimiento de una familia que solo exige justicia.
EL GRITO DESESPERADO DE UNA FAMILIA ROTA: ¡EXIGIMOS JUSTICIA REAL!
La vida de Camila no es un expediente archivado ni un simple trámite administrativo. Su familia se mantiene de pie y con los puños en alto; no van a bajar los brazos hasta que los responsables de impartir justicia actúen con coherencia.
Por eso, exigen de manera urgente al Tribunal en lo Criminal N°1, a cargo del Dr. Alberto Ortolani, y al Fiscal de Juicio Dr. Matías López Vidal, del Departamento Judicial de San Isidro, una respuesta real, inmediata y ejemplar:
¡Revocación inmediata de la prisión domiciliaria y cumplimiento efectivo de la condena en una unidad penitenciaria común!
La impunidad no puede ser la norma. Un country no es una cárcel y el desprecio absoluto por la vida ajena debe pagarse con prisión real.
Ayudamos a difundir masivamente para que el nombre de Camila no quede en el olvido. Compartir es la voz de una madre que ya no está, de una nena de 8 años que la extraña cada día y de una sociedad que dice basta de impunidad.
#JusticiaPorCamila
Seguí el caso en: @justicia_por_camila
Representación legal: Roberto Daniel Nicolía Reiloba, Abogado (387-4688898)