Argentina en la mira global: ¿Comienza un nuevo ciclo financiero?
La victoria legislativa de Javier Milei marcó un punto de inflexión en el escenario económico argentino. Este giro político reconfiguró las expectativas del mercado, impulsó el valor del peso, modificó la dinámica de tasas y bonos, y abrió nuevas perspectivas para los inversores.
Tras las elecciones legislativas se evidenció un boom financiero. En primera instancia, se observó una apreciación del peso argentino, en línea con lo que pronosticaba el equipo económico. El dólar, que había bajado hasta los $1.360 al comienzo de la semana, con el correr de los días se estabilizó en torno a los $1.460, cerca del techo de la banda cambiaria. Este movimiento fue acompañado por una suba significativa en las acciones y bonos argentinos, que venían de una curva descendente y ahora muestran un rebote fenomenal. Cabe destacar que las acciones estaban muy rezagadas y lejos del techo alcanzado a comienzos de este año.
El respaldo de Estados Unidos, a través del SWAP y mediante la compra de pesos por parte del Tesoro norteamericano, generó un escenario de mayor estabilidad. Una vez consumada la victoria electoral, se materializó explícitamente el apoyo de Donald Trump, lo que afianzó la confianza en el rumbo económico.
En ese contexto, una masa importante de inversores que habían dolarizado sus carteras por precaución volvió a apostar por activos argentinos, impulsando el mercado.
Riesgo país y tasas en descenso
El riesgo país, que superaba los 1.000 puntos básicos en la previa electoral, cayó a la zona de los 600. Este descenso fue potenciado por dos factores clave:
El recorte de tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Un posible fallo judicial favorable a Argentina en el caso YPF, en tribunales norteamericanos.
Ambos elementos hicieron más atractiva la deuda argentina, que hoy ofrece rendimientos superiores al 11 % anual en dólares.
Deuda en pesos y remonetización
El Tesoro argentino debía renovar, en la licitación de deuda en pesos de esta semana, la suma de 12 billones de pesos. Logró renovar el 57 % de los vencimientos, lo que implica una inyección de más de 5 billones de pesos en la economía. Esta remonetización está provocando una baja en las tasas de plazos fijos y de financiamiento para empresas y familias, lo que podría ayudar a salir —en el corto plazo— de la incipiente recesión generada por el encarecimiento del crédito y, en parte, por la apreciación cambiaria.
¿Es hora de ajustar el esquema monetario?
Al cierre de octubre, el índice del tipo de cambio real multilateral (ITCRM) ronda los 98, un nivel que, si bien es más alto que el promedio del primer semestre del año, no resulta óptimo para la competitividad argentina. En ese sentido, mantener el ITCRM por encima de los 100 es vital para fortalecer la competitividad de las empresas nacionales, generar empleo y fomentar un crecimiento económico sostenido.
Aunque el viento de cola externo ayuda, es fundamental que el gobierno aproveche este momento para realizar ajustes en el esquema cambiario y monetario. La acumulación de reservas genuinas vía comercio exterior será fundamental para honrar los compromisos de deuda y sostener el crecimiento.
