El ADN de los precios: ¿Qué pagamos realmente cuando compramos pan, carne y leche?
El último monitor de precios de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) pone cifras a una realidad que se siente en el bolsillo de los consumidores de Argentina.
La brecha entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor en la góndola ha variado en un contexto de alta inflación.
En ese sentido, entender la composición del precio de los alimentos básicos es muy importante para analizar la pérdida de poder adquisitivo.
La carne vacuna: un consumo en mínimos históricos
El hábito alimenticio más emblemático de los argentinos está en plena transformación. En el último año, el consumo de carne de vaca cayó 5 kilos por persona, situándose en 44,5 kg anuales.
Esta disminución tiene una explicación económica evidente. Por un lado, el precio de la carne vacuna subió un 64% lo que hizo caer la demanda de la misma, debido a que el consumidor tiene un ingreso disponible menor.
Para poder sustituir a la carne de vaca, el consumidor optó por volcarse al cerdo, una carne más barata.
La carne de cerdo el año pasado subió de precio un 25% y la inflación fue del 31,5%.
En ese sentido, esto explica por qué el consumo anual por persona de cerdo subió a 19,3 kg anuales.
Radiografía de los precios: Costos vs. Estado
Un dato central del informe de FADA es que, independientemente del producto, 1 de cada 4 pesos son impuestos. El Estado se comporta como un eslabón más en la cadena, con una participación que a veces supera a la de los propios productores.
1. El Pan: La paradoja del trigo
A pesar de ser un país productor, el trigo representa apenas el 10% del valor final del pan francés.
Composición: 61% costos, 15% ganancias y 24% impuestos.
Eslabones: La panadería concentra el 65% del precio, debido a la incidencia de salarios, energía y alquileres.
2. La Leche: El eslabón más débil
La cadena láctea presenta los márgenes más ajustados de los tres alimentos analizados.
Composición: 71% costos, 26% impuestos y solo un 3% de ganancia en toda la cadena.
Datos: El tambo representa el 27% del valor, mientras que la industria y el comercio se reparten el 24% y 23% respectivamente.
3. La Carne: Entre la cría y la carnicería
El precio de los cortes vacunos tiene una distribución más atomizada, pero con una carga fiscal que no cede.
Distribución: La cría aporta el 35%, el feedlot el 16% y la carnicería el 20%.
Impuestos: Se llevan el 28% del total, superando la ganancia de cualquier eslabón privado por separado.
El factor externo: urea, gasoil y fletes
El informe advierte que lo que sucede en el Estrecho de Ormuz impacta directamente en el "changuito". La guerra en Medio Oriente encarece la urea (insumo básico para el agro) y el combustible.
El peso de la logística es determinante, en la actualidad, el flete ya representa el 6% del precio del sachet de leche y el 8% de los costos del trigo. En un país con grandes distancias y predominancia del transporte terrestre, cualquier movimiento en el precio del gasoil se traslada de forma casi inmediata a la góndola.
La suba de los alimentos responde a una estructura donde los costos de logística y la presión tributaria (70% nacional, el resto provincial y municipal) tienen más peso que el valor de la materia prima en sí misma. Para el consumidor argentino, el desafío es lidiar con una carga fiscal que se mantiene rígida incluso cuando el consumo cae y la inflación no cede.


